Mala suerte - Luis Fayad

Desde el paradero del bus Leoncio observa los esfuerzos de un hombre por permanecer asido a la viga de un edificio. Algunos automóviles se detienen y los transeúntes empiezan a agruparse, y ya en calidad de testigos susurran palabras apresuradas sin atreverse a emitir presagio. Angustiado, Leoncio piensa en el bus que puede venir sin asientos libres, y abstraído recorre con la mirada el trayecto del hombre desde la viga hasta el suelo. Cuando el bus aparece, Leoncio sube de prisa y busca sin éxito un puesto vacío. Mala suerte, piensa.  





Considerado uno de los mejores narradores latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX, nació en Bogotá en 1945. Durante los años escolares se desempeñó como guionista en teatro, televisión y radio. En los años 60 empezó a trabajar como periodista de contratos libres y de planta y a publicar cuentos y notas literarias en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Hizo cursos de Sociología en la Universidad Nacional de Colombia. Literatura, periodismo y otras tareas relacionadas con el arte fueron sus ocupaciones hasta su viaje al exterior en 1975. En París continuó con sus ocupaciones, al lado de otras que le proporcionaban el sustento, mientras asistía a conferencias y hacía de oyente en cursos de literatura, arte e historia en universidades, escuelas superiores e institutos especializados. También ha vivido en Barcelona y en Estocolmo. En la actualidad vive en Berlín, Alemania, adonde fue invitado por el Programa Cultural de Berlín del DAAD durante un año, y ejerce por cuenta propia como periodista, traductor del alemán al castellano y lector de su trabajo literario y conferencista en universidades y centros culturales.




Y le da igual - Gabriel de Biurrun Baquedano

Al rinoceronte le han cortado el cuerno. Lo hicieron en algún momento de su vida contundente. No parece lineal la vida del rinoceronte. Es como si su tiempo fuera redondo. Como un charco, profundo aquí y allá pero más bien equidistante en su compacta amplitud. En cierto modo, ver a un rinoceronte pequeño es igual que ver a un rinoceronte lejos. No hay un recorrido del rinoceronte, sino una distancia del observador.
La distancia es mínima ahora para Damián, que se resigna con las tripas destrozadas entre el lomo del rinoceronte y la pared.

En algún momento cortaron el cuerno del rinoceronte y él no sabe que no fue ahora.



Gabriel de Biurrun Baquedano (Pamplona, 1973) es biólogo y camarero. Sus microrrelatos han aparecido en antologías como Mar de pirañas (Menoscuarto) y De Antología (Talentura). Publicaba textos breves en su blog “Propílogo”, pero ahora tiene una tesis entre manos.


La verdad (en tanto des - cubrimiento) - Kostas Axelos

Un día Cristóbal Colón declaró: parto a descubrir América. Y partió. Después de un largo viaje, vislumbró la tierra. Es América, expuso a su tripulación. Se acercaron a la costa y desembarcaron sobre la playa, vieron frente a ellos un grupo de pieles rojas en conciliábulo con su  jefe. Los dos grupos se observaron. El jefe de los pieles rojas avanzó majestuosamente hacia el grupo de Colón. Llegado frente al jefe de los blancos, se detiene y pregunta: ¿Eres tú Cristóbal Colón? Ante su respuesta afirmativa, se vuelve hacia su gente y dice: Muchachos, de ahora en adelante es inútil escondernos, estamos descubiertos.



Nana Rodríguez Romero. Elementos para una teoría del minicuento. Universidad Pedagójica y Tecnológica de Colombia, Tunja, 2007


 Kostas Axelos fue un filósofo francés nacido en Grecia.
Breve biografía acá


Las estatuas - Enrique Anderson Imbert

En el jardín de Brighton, colegio de señoritas, hay dos estatuas: la de la fundadora y la del profesor más famoso. Cierta noche -todo el colegio, dormido- una estudiante traviesa salió a escondidas de su dormitorio y pintó sobre el suelo, entre ambos pedestales, huellas de pasos: leves pasos de mujer, decididos pasos de hombre que se encuentran en la glorieta y se hacen el amor a la hora de los fantasmas. Después se retiró con el mismo sigilo, regodeándose por adelantado. A esperar que el jardín se llene de gente. ¡Las caras que pondrán! Cuando al día siguiente fue a gozar la broma vio que las huellas habían sido lavadas y restregadas: algo sucias de pintura le quedaron las manos a la estatua de la señorita fundadora.


De la biblioteca digital Ciudad Seva
ADMINISTRA: LUIS LÓPEZ NIEVES

Enrique Anderson Imbert. (Córdoba, 1910 - Buenos Aires, 2000) Narrador y crítico literario argentino.
Biografía, acá




Silencia - Guillermo Samperio

Qué pasó con usted. Por qué tan silencia. Tan sin ninguna palabra. Como si la iguana le hubiera comido la voz. Como si le hubieran puesto algodones en el esófago. Como si mis manos le estuvieran apretando el cuello. Como si le pusieran sobre la cara una almohada. Como si la fuéramos a enterrar mañana.




Tomado de la bitácora Me sabe a)mar

Administra: SARAINES KASDAN

Guillermo Samperio (México 1948 - 2016)
Breve reseña acá 




Gajes del oficio - Henry Ficher



"¿Es del todo inocente la soga que rompe, con tajante restallido,
 el cuello de los condenados?"
Alberto Díez Canseco




Algo en la naturaleza dúctil y alargada profiere una especie de voluntad maligna. Por eso los espaguetis se ensañan unos con otros en el plato y las cuerdas se enmarañan solas en sus rincones, como si quisieran estrangularse en sus propios nudos.
Más complejo es el caso de los cables. Su cubierta aislante los hace poderosos y cada vez que diferentes tipos deben compartir el mismo espacio se arma una silenciosa y tenaz batalla: el cable de electricidad, cuando siente la cercanía de un cable de red, lo ataca sin piedad, mientras que su contrincante trata de defenderse con la misma táctica ofidia de enredarse alrededor de su enemigo hasta sofocarlo.
Este conflicto, como todos, cobra víctimas inocentes: los cables del teclado y el ratón. Por ser más delgados, tratan de no tomar parte en la contienda, pero no lo pueden evitar y terminan embobinados alrededor de todos.
El resultado, por supuesto, es un embrollo atroz que los técnicos encuentran cada vez que deben meterse bajo una mesa para arreglar una computadora. Se los oye maldecir entre dientes, porque los cables no toleran que los desenreden y resisten con todas sus fuerzas.



Henry Ficher
Estados Unidos, 1960. Vivió muchos años en Colombia, ahora reside en Israel). Minicuentista, traductor, antólogo. Fue junto a Guillermo Bustamante Zamudio y Harold Kremer el fundador y director de Ekuóreo, una de las primeras revistas latinoamericanas dedicadas a la minificción. Ahora es forma parte de la versión digital de la revista. Ha publicado “Historias plausibles” (2015)


El regalo – Harold Kremer

Me encontré de repente con el hombre en la calle. Me miró y dijo:
—Tenga le regalo, es para usted, sólo para usted.
Y cogió mi mano y la unió a la de esa mujer.
Ella sonrió, me miró con ojos alegres, dijo que se llamaba Irene, y que desde ese instante me prometía que iba a ser un hombre feliz.
No recuerdo si quise soltarme de su mano o ella agarró la mía tan fuerte que no pude retirarla. Lo cierto es que algo se iluminó en mi alma, algo sonrió en mi cuerpo, algo mejoró el paisaje de aquella calle triste y sucia.
Sólo me extrañó que los hombres al vernos caminar se apartaran de nuestro camino (huían, corrían, escondían las manos). Nadie la quería. ¿Acaso creerían que yo les iba a entregar a mi Irene?





Harold Kremer
Buga (Valle del Cauca)
Ha sido ganador de varios concursos nacionales de cuento y ha publicado antologías de cuento y minicuento. Sus cuentos aparecen en varias antologías del género editadas en Colombia, Estados Unidos, Francia, España, Argentina, México y Alemania. Es fundador de la Red Nacional de Talleres de Creación Literaria (Relata), del Ministerio de Cultura de Colombia y cofundador de la primera revista hispanoamericana de minicuento, Ekuóreo. Entre sus libros de cuentos se destacan La noche más larga, Rumor de mar, El enano más fuerte del mundo, El prisionero de papá, La cajita cuadrada y Patíbulo (2015). En el año 2013 se publicó su libro de cuentos ¿Por qué me muerdes?, ganador del premio de libro de cuentos Jorge Isaacs. En el 2014, la Universidad de Antioquia publicó su novela El color de la cera en su rostro.














Chelista precavido - Roberto Abad

Se dice que los instrumentos se han vuelto más violentos que antes. El nuevo chelista, un hombre pensante, trajo consigo a su instrumento y parecen llevarse bien, aunque su sonrisa nerviosa lo delata. Un tanto sometido, en los ensayos apenas lo acaricia, casi sin hacerlo sonar. ¿Miedo?, le pregunta el tipo del trombón. Para nada, contesta él y se mete al estuche, que es donde duerme.

ABAD ROBERTO, Orquesta primitiva, Fondo Editorial Tierra Adentro, México DF, 2015


Roberto Abad, (Cuernavaca, 1988) es escritor y músico. Estudió Educación en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Ha publicado en diversos medios nacionales e internacionales; varios de sus cuentos han sido traducidos al francés y al portugués.


El Castillo del Silencio - Eugenia Toledo Renner

Como a un castillo de Kafka, tambaleante y semi-destruido, casi por caer a tierra, llego. Hubo batallas aquí, pienso o recuerdo, el castillo acordonado fue. Ahora necesita un ancla. Sus pobres astas ya invisibles dan vueltas asustadas al viento.Los caballeros rezaban y hacían ayuna en soledad. El Castillo del Silencio, le llamaban y lo defendían como catedral. Todos nos íbamos a transformar por su fuerza. Las torres y las ventanas son ornamentos de lo fue un día. Este es el centro de lo que fue.
Hoy cubierto por un paño mortuorio. Desmoronándose a diario.. Alguien murmura por los cuartos, la aldaba suena, se tuerce un poco más el edificio, se irá desmoronando, ya no hay Alguacil que lo proteja de los tiempos ¿Cómo llegué a esta ciudad inventada pidiendo alojamiento?


Eugenia Toledo Renner, chilena-estadounidense doctorada en Literatura Española y Latinoamericana. Vive en Temuco, Chile desde 2011 y enseña Talleres de Escritura Creativa. Tiene variadas publicaciones.

Foto por Janeth








La serpiente falo - René Avilés Fabila


La serpiente falo es una rara especie que habita en las regiones selváticas del sureste. Por las noches se introduce en las chozas y busca a las mujeres solitarias. Se desliza eróticamente entre sus muslos. Las penetra y con delicadeza o furia, según el caso, les hace el amor provocando un maravilloso orgasmo a las que aún despiertas no atinan a evitar la rápida y eficaz penetración del ofidio. Entonces, terminado el acto sexual, sale de nuevo a la selva y se acurruca entre la vegetación en espera de la noche. Para fortuna de las mujeres, la serpiente es estéril.



René Avilés Fabila
Breve biografía
 Foto: Ivanaxel














El microrrelato "La serpiente falo" ha sido tomado de
la edición cibernética de la 
Revista e-Kuóreo
Comité de dirección: Guillermo Bustamante Zamudio, Harold Kremer, Henry Ficher.


El último dinosaurio – Maribel Quintana

Siendo niña, su padrastro le hizo conocer el primer dinosaurio. De jovencita, odiaba los ridículos animalejos que la acosaban.
Esta vez decidió que sería el último. El cuchillo era grande y afilado. Fue necesario un solo corte. El hombre, con los ojos desorbitados por el dolor y el ultraje no entendió la sonrisa.

En lo que a ella concernía, los dinosaurios eran una especie en extinción.



María Isabel Quintana, habitante del sur del sur chileno. Odontóloga de profesión, cuentera por afición. Beca de escritores.  Tres libros publicados. Antologada en publicaciones chilenas y extranjeras. Camina por el ciber espacio con varias publicaciones.  Reside en Viña del Mar, Región de Valparaíso


Guiñol - Guillemo Bustamante Zamudio

El parque de diversiones luce sus atractivos en la noche. Derrama sus luces titilantes: la alegría contagia. Un niño, tomado de la mano de su padre, señala insistente hacia el pequeño teatro de títeres que anuncia por parlantes chillones su fantástica presentación.
Los muñecos representan, con movimientos bruscos de articulaciones desgonzadas, una multitud cortesana que dirime con gracia el poder, tras la muerte del Rey —yace el montoncito de tela a un lado.
A una señal del niño, que ha ganado la primera fila al lado de su padre, las marionetas detienen sus movimientos. Miran al muchacho, se miran entre sí y, después de un guiño cómplice, toman los hilos que las sostienen y halan con fuerza. Los titiriteros caen con estrépito. Los muñecos los evitan y los ultiman. El muchacho los arenga y, enardecidos, salen con él a la cabeza, entonando consignas y quitando de su camino a todo el que se interpone; el padre, atrás, ruega a su hijo que vuelva, que no lo deje, que al menos le permita pertenecer a sus filas.



Guillemo Bustamante Zamudio "Convicciones y otras debilidades mentales", 2002


Guillermo Bustamante Zamudio (Colombia - 1958). Licenciado en Literatura e Idiomas. Cofundador y codirector de las revistas de microrrelato Ekuóreo y A la topa tolondra. Compilador (con Harold Kremer) de: Antología del cuento corto colombiano (1994); Los minicuentos de Ekuóreo (2003); Segunda antología del cuento corto colombiano (2007); y Tercera antología de cuento corto colombiano (Univalle, 2016). Co-autor (con Harold Kremer) de: Ekuóreo: un capítulo del minicuento en Colombia (2008). Ganador del premio «Jorge Isaacs» 2002 (Colombia), con el libro de microrrelatos Convicciones y otras debilidades mentales. Ganador (Premio compartido) del Tercer Concurso Nacional de Cuento, 2007, con el libro Roles. Autor de Oficios de Noé (2005) y de Disposiciones y virtudes (Aula de humanidades, 2016). Blog de microrrelatos: http://e-kuoreo.blogspot.com





Amenazas - William Ospina

—Te devoraré —dijo la pantera.
—Peor para ti —dijo la espada.





Nana Rodríguez Romero. Elementos para una teoría del minicuento. Universidad Pedagójica y Tecnológica de Colombia, Tunja, 2007


William Ospina Buitrago (Herveo, Tolima, 2 de marzo de 1954), es un escritor, periodista y traductor colombiano.
Breve biografía, acá


La justa recompensa - Diego Muñoz Valenzuela


Compró, como siempre, con austeridad y decoro. El dispendio le era ajeno: bastaba con lo necesario en cantidad moderada. Una larga vida le había enseñado a vivir de esa manera. Vació el carro y colocó las adquisiciones sobre la cinta deslizante. La cajera lo miró apenas y comenzó a leer los códigos de barra de los productos. Le dio la suma y el anciano deslizó la tarjeta por el lector. Sonaron las alarmas de un modo terrible. Se encendieron unos potentes focos. Por el parlante surgió aquella voz metálica: PENSIÓN EXTINGUIDA. Quiso escapar, pero no fue posible; ya estaba rodeado por guardias. Se lo llevaron, él sabía adónde. Caminó en silencio, con la boca apretada y los ojos inundados de lágrimas. Un mozo joven devolvió los productos a los relucientes anaqueles.


Diego Muñoz Valenzuela (Constitución, 1956)

Ha publicado diez libros de cuentos y microcuentos y cuatro novelas. Cultor de la ciencia ficción y del microrrelato. Libros suyos han sido publicados en España, Croacia, Italia y Argentina. Traducido al croata, francés, italiano, inglés, ruso, islandés y mapudungun. Premio Consejo Nacional del Libro 1994 y 1996. 

Fotógrafa: MARÍA EUGENIA LAGUNAS